miércoles, 23 de octubre de 2013

La Jarana: Donde lo auténtico cobra sentido

Situado en una de las vías de acceso a la ciudad, en la Avenida Kansas City se encuentra Restaurante La Jarana, un templo de la buena cocina, andaluza y de mercado en la que prevalecen materias primas y productos excelentes, de primera calidad, con un remate innovador y moderno. No es de extrañar que este establecimiento logre tan buenas impresiones y opiniones de parte de los clientes, las cosas que destaco en un primer examen a simple vista son una amplia terraza con bastante zona de aparcamiento, lugar tranquilo y relajado gracias a su enclave, acogedor y muy recomendable tanto para familias como para parejas. El buen gusto que han tenido para el diseño y mobiliario también es reseñable, se nota que ha habido mimo, dedicación y una preparación previa para dar las pinceladas que hacían falta para crear buen atmósfera.
A algunos les parecerá lejano (según quien lo mire) puesto que está retirado del centro pero no hay que olvidar que el restaurante lleva ya unos cuantos años de apertura y está consagrado dentro de Sevilla, merece la pena acudir aunque sea de menú, realmente es algo que no pueden perderse.
Entramos más exhaustivamente con su proceder culinario; el almuerzo que tuve fue de notable para arriba, cierto que fui con oferta y tampoco es la única vez que lo hago, pero eso no resta en nada su calidad y resultado. En su carta encontramos una serie de sugerencias y entrantes bastante llamativa, que cambian relativamente todas las semanas, eso hace que cada visita al restaurante tenga una visión distinta y renovada.
En el menú para dos que probamos de primero y para compartir había Paté de pato con confitura de frutas, verdaderamente delicioso, con una textura que con la regañá (también usada en Barajas20) que lo acompañaba lo hacía envolvente en el paladar. De segundos, nos dejaron Mero a la bilbaína y Solomillo de novillo con salsa de paté, entre el atún y el mero decidimos probar el segundo, y la verdad la elección no pudo ser más acertada, aunque el acompañamiento era pobre, su carne blanca jamás la vi antes igual además de estar tan jugosa que se nos deshacía en la boca. Del solomillo decir que el contraste con el paté mejoraba más el sabor, la carne en su punto y el acompañamiento al igual que en el mero, sin mucha sustancia. Por último el postre fue una pequeña muestra de su carta, en nuestro caso, Tarta de chocolate y galleta y Peras al vino tinto, mejor la tarta que estaba dulce pero no empalagosa, eso sí de la comida no quedó ni rastro, los platos se los levaron todos vacíos.
La Jarana también es un establecimiento fetiche para los enamorados del vino, en su amplia bodega se encuentra un magnífico catálogo de las mejores denominaciones del país, y como no podía ser de otra forma atendido por un sumiller conocedor de la materia. La atención a la clientela es otro de los puntos a destacar del restaurante, siempre correcta y alerta ante cualquier necesidad.
En cuanto a precio, por lo que se puede ver en la carta, no difiere de los restaurantes de precio medio de Sevilla, más bien diría que por la calidad de los platos está más que ajustado. Lógicamente si se pide vino se pagará más, pero para los buscadores como yo es un local al que se debe ir: serio, acogedor y con una comida que logra atraer tu atención y no olvidarte de ella jamás.

En Avenida Kansas City, 92
Tlf: 954 257 399
Sitio web: http://www.lajaranarestaurante.com/

Paté de pato con confitura de frutas
Solomillo de novillo con salsa de paté
Mero a la bilbaína



Tarta de chocolate y galletas y
Peras al vino tinto



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