sábado, 26 de octubre de 2013

El Despacho: Cocina internacional en el Porvenir (Advertencia: Local cerrado)

El área donde confluyen la Avenida de la Borbolla, el parque Maria Luisa y la avenida Felipe II siempre ha sido un hervidero de establecimientos gastronómicos, y es que en una de sus aceras pueden estar abiertos en torno a ocho o nueve locales seguidos uno detrás de otro, lo cual hace difícil escoger entre tantos. En una tarde desapacible y gris decidimos probar El Despacho, un sitio que nos llamó la atención más por su carta que por otra cuestión y es que me hizo creer de que estaba ante un local que fusionaba varias cocinas, entre ellas la japonesa, y por ello no dudé en entrar.
Por dentro no es que tenga algo destacable, pero es verdad que apenas había ruido y se podía comer relajado, era bastante amplio y con una buena división de los espacios (cocina, barra, salón y mesas)
El servicio no estuvo a la altura de las expectativas generadas antes de entrar, y a eso contribuyó la carta, pues apenas tenían tapas y platos, y para ser fin de semana y al mediodía eso es sacrilegio. Entrar en un restaurante o un bar porque la carta ha captado tu atención y que de cinco platos que tienes en mente, sólo tengan uno es o es un problema. Y es que de entre Sushi Maki, Tataki de pollo crujiente, Maki roll, Oriental spring roll y Yakisoba de chipirón y buey, sólo les quedaban del último.
Es cierto que dentro de su cocina de fusión tienen varios frentes abiertos pero poco pude probar de ello, no puedo valorarlo en su justa medida.
Entre nosotros probamos finalmente el ya dicho Yakisoba de chipirón y buey, Carrillada con patatas en textura, Arroz meloso con setas y Chipirón encebollado con arroz salvaje. Todo ello tras preguntar a la camarera si tenían carpaccio de gambas y alioli, fideuá con gambón y salchichas a la cerveza, pero no era tampoco el día para pedir eso, se les había terminado. Sobre la comida decir que estaba rica, entraba a la vista, pero no era tan especial. En el yakisoba sí había chipirón, algo escaso eso sí, pero del buey ni rastro. La carrillada jugosa pero de las patatas en textura ni nos enteramos. El arroz sabroso pero algo duro y el chipirón limpio, tierno y correcto sin más. Entiendo que para la camarera que nos atendió y para el resto sería muy embarazoso el estar disculpándose mesa tras mesa de los platos que no tenían, eso son detalles que se deberían cuidar más y sobre todo en fines de semana que se llenan más los negocios.
En cuanto al precio decir que fue medio, no era de los baratos pero tampoco te dejabas un pastizal por comer dos o tres platos. Cosas que sí subrayo de él son la presentación y la originalidad.
Hoy he leído que tras dos años y medio el local cerró, no quería irme sin antes hablar de este sitio, ahí esperaremos para una próxima vuelta con un nuevo proyecto.
Saludos.
Carrillada con patatas en textura
Arroz meloso con setas





 
Yakisoba de chipirón y buey
Chipirón encebollado con
arroz salvaje

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