Tanto en cocina como sirviendo están unos profesionales jóvenes y eso se nota después en la preparación de platos y su presentación. Vamos por partes.
Hay cosas que se repiten de otros negocios: el coste del servicio de pan, picos y olivas (aquí no llega al euro), los camareros de negro y una carta que va cambiando constantemente con el paso del tiempo, como siempre respetando especialidades de la casa pero generalmente van quitando y poniendo en función de la época. Hay carta de vinos, hay tapas para empezar, otras para compartir, bocatas, panes y postres, apenas platos (es bar más que restaurante) y unos precios que van de entre los apenas 3€ a los 5€. Cierto es que se pueden bajar algo los precios: por el sitio en el que estamos, lo reducido del espacio y por unas tapas que tampoco son excesivas; personalmente pagar 4,5€ o más por una tapa es casi un atraco.
No fuimos a lo caro obviamente sino que tiramos por lo que más gustaba al público (y con razón), sugerencias de carta que están siempre disponibles. Para arrancar nos decantamos por unas Croquetas de setas y trufa con una especie de mayonesa de soja o alioli y cebolla crujiente para untar. Mi veredicto es muy bueno, no sólo las croquetas estaban en su punto y el sabor a setas delicioso sino que además se deshacían en la boca, cual caramelo, además la salsa acompañaba muy bien a la tapa.
Luego llegaron un Pepito de lomo, más vanguardista y no el clásico montado de lomo, éste pareciera más a un bocata veraniego con hojas verdes, tomate y una suave mayonesa, todo ello en pan de chapata tostado, de sabor delicado y fresco. Sin embargo, la joya de la corona se la lleva la Chapapizza de carrillera, queso de cabra y alioli de albahaca de la que tengo que decir que es la mejor tapa que he probado en años y puede que me quede corto. A simple vista puede faltarle una rebanada de pan arriba pero se estropearía el dibujo, la combinación de la carne el queso y el alioli de color verde llamativo es sublime, lástima que no fuera más grande, me consuela que puedo repetir. Tan sólo un pero (porque nada en la vida es perfecto) sobran las patatas paja, nunca en la vida he sido devoto de patatas paja, las únicas que no me dicen nada. Para patatas, pediros por ejemplo las Patatas Bravas que ponen ahí o intenta la Presa ibérica con salsa gaucha, el Wok de verduritas y pato o la Ensalada de queso de cabra y nueces no fallarán.
Es una carta que puede parecer escasa, porque muchas cosas no hay para elegir, llegan a 25 no más, pero lo que hay lo saben aprovechar bastante bien. El diseño de los platos como cualquier establecimiento joven y minimalista no es lo que más se busca en ellos, no hay tanta dibujo ni tanta fantasía como en otros gastrobares como Pangea, Tricota o Tradevo por ejemplo, pero se come muy bien, que es lo que verdaderamente más importa.
Como colofón un postre, recomendación de camareros y de la gente que acude: el Goloso de chocolate, una copa de cristal de las de toda la vida con un fondo de nata (con un sabor de las de copa "Danone"), nueces, taquitos de brownie de chocolate y dulce de leche, perfecto para tomar sólo o compartir, un deleite del que también podéis gozar en Ovejas Negras.
Salimos de La Chunga muy contentos y con la intención de volver con amigos, es un local con aires renovados que de seguro gustará a aquellos que experimenten con la nueva cocina sin importarles si el sitio tienen amplios salones o vistas al río. Yo digo SÍ a la Chunga.
En C/ Arjona, 13
Tlf: 600 341 399
Sitio web: https://www.facebook.com/pages/La-Chunga-Sevilla/278091462291204
| Croquetas de setas y trufa |
| Chapapizza de carrillera, queso de cabra y alioli de albahaca |
| Goloso de chocolate |
| Pepito de lomo La Chunga |

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