viernes, 3 de enero de 2014

Wok to Walk: Fast food callejero de calidad

Esta vez, sirviendo de precedente como manda este inicio de año, lo abriré con un "post" sobre la franquicia internacional Wok to Walk.
Os preguntaréis porqué si mi blog va dedicado exclusivamente a negocios de Sevilla, la respuesta está en que me apetecía comenzar el año con material nuevo y distinto para ir poco a poco a mi ritmo de subidas regulares. En esta ocasión quería hacer un paréntesis y ocuparme de uno de mis sitios predilectos, sobre todo si lo que quieres es comer en la calle y que no sean bocatas. La pena es que de momento en Sevilla no han abierto, sólo lo han hecho en Barcelona, Madrid, Valencia y Pamplona, esperemos que en el centro, por ser donde más movimiento hay, puedan decantarse por abrir su primer local en el sur.
Lo descubrí en un viaje por Barcelona, y posteriormente tanto en Amsterdam como en Leicester Square de Londres he tenido la suerte de poder repetir. Su fórmula es bien sencilla, tiene las bases en la cocina callejera tailandesa: amplios woks oscuros cocinando a fuego vivo a la vista de todos. Empiezan, aunque suene mal, por los huevos, luego añaden verduras y poco a poco van sumando los ingredientes que nosotros prefiramos: pasta, carne, pescado o frutos secos, todo vale para que tu wok sea diferente los 365 días del año. Hay infinidad de combinaciones posibles, si eres de buen comer te costará escoger, verdaderamente todo está delicioso y si de colofón añades cebolla frita, nada más que decir.
Una comida rápida perfecta y a la vez sana que se desvía de lo que estamos acostumbrados, y todo en tres simples pasos:
1. El primero es elegir una buena base, podemos probar desde fideos finos, udon (más gruesos y que se utilizan en el ramen japonés) o arroz.
2. El relleno, éste va desde ternera, pollo o cerdo, pasando por gamba o calamares hasta llegar a mazorcas de maíz, brocoli, champiñones o tofu, por nombrar varios.
3. Escoge para finalizar tu salsa preferida, las hay desde las más básicas como la teriyaki, (hasta en Sevilla hemos oído hablar de ellas) o la agridulce y otras menos corrientes como la de curry-coco, de ostras o de cacahuetes. Y ojo con el pique de algunas, puede haceros sudar.
El resultado salta a la vista, un olor que invita a devorarlo bien sea dentro del paquete naranja si sales a comer fuera o en plato si es para estar más tranquilo. Debo decir que parecen pequeños al principio, pero una vez se empieza cuesta llegar hasta el final, es bastante comida. Todo por unos 8 o 9€, le puedes incluir bebida, no deja de ser fast-food y es un menú lo que estamos pidiendo, pero en verdad os digo que es una comida diferente, que seguro no enganche a todos porque hay quien no es tan amplio de miras en la gastronomía y yo lo respeto, pero para quien tenga interés, casi seguro que acabará enganchado.
Hay locales que no dejan comer dentro pues no tienen espacio, sólo funcionan como take-away, abajo os dejo muestras de uno, en Barcelona, que sí daba opción a sentarse. Una alternativa barata si viajas fuera y no quieres gastar mucho, saludable y muy rica. Vosotros decidiréis.

Sitio web: http://www.woktowalk.com/homepage/





jueves, 26 de diciembre de 2013

La Guisera: Lo casero se les queda grande

Todavía, aunque pueda parecer algo extraño, queda lugar donde abre negocios cuya máxima es la comida de toda la vida, la casera y la tradicional con sus potajes, sus guisos... el cuchareo en definitiva.
Y mira por dónde que justo en pleno centro, enfrente de la puerta del teatro Quintero hace poco que abrieron uno, se trata de La Guisera.
Justo antes de su apertura se encontraba allí "Ros Grill" un local que pude visitar antes de su cierre cuya premisa era especialmente la carne, se podía comer mucho por muy poco, quizás eso unido a la zona en la que estaba precipitaran su abandono. En su lugar hoy está La Guisera, al cual fuimos porque había ganas en estos días de frío de comer un buen plato caliente, y allí nos dirigimos.
Salta a la vista que funciona como reclamo en estas fechas, aparte de tener tan cerca el teatro y servir de cobijo y cena a los espectadores de la función, como puede suceder con "Petit Comité", "La Bulla" o la nueva "Dolores Brasas", cerca de la Maestranza.
Por fuera no llama mucho la atención, es bastante clásico, a través de la mampara se puede ver cómo está
distribuido el local, una amplia zona de mesas bajas, otra con taburetes y mesas altas y la barra donde también se puede comer, en este sentido poco o muy poco han variado de como estaba distribuido el bar que estaba antes.
Por precios, La Guisera tiene poca competencia alrededor, son precios unitarios, de 2,50€ por tapa y 6€ para los platos. Se puede encontrar desde ensaladilla, pasando por chacinas, pescaíto frito, algo de carne y por supuesto, sus guisos. Eso en su carta, pero fuera de ella había más, nadie del servicio nos comentó nada puesto que desde nuestra mesa no se podía ver la pizarra, fue a la hora de pagar en barra cuando nos enteramos que había como diez o doce sugerencias más. La cosa empezó mal, ahora continúo.
Después de esperar algo, nos llegó el plato de Papas arrugás con mojo picón, que de no ser porque las papas estaban casi frías hubiera tenido notable. El gran problema llegó luego, si bien a los hombres ya nos habían traído las tapas de Carne con tomate y Asadura en adobo, las cuales se dejaban comer pero no para tirar cohetes, a las mujeres no les servían. De hecho tres o cuatro mesas que llegaron más tarde (y hablo de familias, no de parejas) estaban ya comiendo todas y cada una de ellas cuando nosotros aún esperábamos una tapa de chocos fritos, y no fue por no pedirlo o repetirlo al camarero, hasta tres veces lo hicimos. Cuando por fin llegó, el plato sólo traía cuatro trocitos de choco, aparte del Potaje de garbanzos, que tenía un regusto algo fuerte.
Caldereta de ternera
Aunque pensábamos ir a otro sitio, nos quedamos para la segunda y esta vez nos atendieron más rápido, o mejor dicho, como deberían. Probamos tanto Solomillo al whisky (poco o muy poco de whisky) como una de sus grandes especialidades, la Caldereta de ternera con la se que pasaron al condimentarla, tenía un sabor demasiado fuerte, mucho tomillo y mucha sal, de las dos tapas que trajeron de caldereta, una apenas se probó.
De las supuestas especialidades de las que hacen gala no nos impresionaron ninguna de ellas, resulta raro ver alguna opinión por la red festejando la gran elaboración y calidad de sus productos y la comida con la experiencia que tuvimos nosotros. Por supuesto ni el servicio ni la comida estuvieron al nivel de las expectativas: la atención fue escasa no, mínima, la comida bastante pasable (en casa se puede comer eso y mejor). El desbarajuste fue tan grande, que incluso en la cuenta nos cobraron menos, y no fue por aliviar la situación de eso estoy seguro, sino porque el desorden del local son de los de aúpa (y eso que el local no estaba lleno).
No puedo decir que vuelva a ir pero quien lea esto y vaya, les deseo que tengan mejor suerte que un servidor, definitivamente la comida casera no está hecha para mí...

En C/ Cuna, 14
Tlf: 664 224 642

Potaje de garbanzos
Solomillo al whisky



miércoles, 25 de diciembre de 2013

Andén 3: Íntimo y personal

A mitad de camino entre la estación de autobuses del Prado de San Sebastián y el nuevo apeadero de San Bernardo se encuentra esta moderna y muy personal "gastro-coctelería", así se autodefinen. Por las vías donde transcurre el tranvía está Andén 3, un nuevo concepto de gastrobar al que se le añade la opción de las copas y cócteles después de la sobremesa. Está claro que su nombre lo adopta de la cercanía con las estaciones.
La gerencia corre a cargo de las mismas personas que llevan el restaurante Arrogui en Dos Hermanas (una magnífica opción si se quiere encontrar algún lugar de celebraciones). Han querido montar su propio negocio de bar y el resultado es más que aceptable.
A decir verdad el lugar es bastante accesible por todo tipo de medios, ya sea por metro, tranvía, autobús o incluso coche, pero le resta puntos estar en una zona tan despoblada, justo en la rotonda de entrada a la Avenida de la Borbolla, donde apenas hay negocios. El sitio es bastante reducido, da la sensación de tranquilidad e intimidad en el interior y eso contrasta con las pocas mesas que se sitúan como veladores.
Entre sus clientes se encuentran trabajadores de la zona, es un sitio exquisito donde poder tapear a gusto y sin ruido, sin nada que os moleste o incordie.
Todo minimalista, con mesas altas y taburetes y varias mesas bajas (lo normal en este tipo de lugares) y una decoración donde destaca el fuerte color rojo.
No admiten reservas, así pues conviene ir con tiempo; no estaría de más con el paso de la temporada abrieran algo más el comedor y ganara en amplitud, sería una muy buena noticia el poder ir en grupo.
De su oferta gastronómica cabe comentar que según el día tienen distintas sugerencias, así van cambiando parte de las tapas con normalidad, pero siempre dejando en carta las especialidades, hay cosas que por derecho son inamovibles.
Ojeando la carta se ve que trabajan sobre todo tapas, muy pero que muy pocos platos, algún que otro postre, carta de vinos y copas o cócteles como he mencionado arriba. Para ser un gastrobar no es caro, sus tapas rondan entre los 3€ y los 3,50€ la mayoría, las hay más caras y más baratas, para gustos, colores, pero se puede comer a buen precio y salir satisfecho.
El servicio es bueno y de calidad, se intuye un trabajo delicado y elaborado tanto en barra, mesa y cocina.
Presa macerada al carbón
No hay gran variedad a la hora de elegir, esa es la verdad,  pero sí que podemos escoger de todo un poco, pedimos para el centro una Presa macerada al carbón, un sabor muy tierno e intenso el de la carne que combinaba a la perfección con los pimientos, quizás se nos hizo algo breve, pero la calidad del acabado era incuestionable.
En medio, llegaron Berenjenas con miel de caña y Tataki de atún rojo, predilecciones nuestras a la hora de visitar bares y que aquí puntuaban alto. Las berenjenas no estaban demasiado fritas y eso hacía que a la hora de apreciar su sabor, éste ganara enteros. Por su parte, el tataki tenía una pinta fabulosa desde su emplatado (en este caso venía en pizarra y no en plato) cuatro cortes gruesos de un atún muy tierno bajo unas gotitas de aceite, sal y una salsa entre soja y teriyaki.
Para lo último dejamos Revuelto de bacalao dorado, tiras de bacalao muy fino al igual que el corte de la patata, tremendo de sabor y que a pesar de su tamaño, engañaba al estómago y un Risotto de presa y manzana, que a pesar de su sugerente nombre fue lo peor del almuerzo y no es que el arroz estuviese pasado o muy caldoso, sino que la combinación del arroz, la carne y sobre todo la acidez de la manzana hacía que el resultado no fuera convincente, y es que en risottos no todas las innovaciones salen bien.
Una cocina y un diseño cuidado y de vanguardia jalonan por este gastrobar, al igual que su oferta de copas en barra, opción perfecta si lo que se quiere es pasar la tarde disfrutando en tranquilidad. Relájate y déjate sorprender por Andén 3.

En C/ Enramadilla, 1, Local 3
Tlf: 954 535 185 (no admiten reservas)
Sitio web: http://www.anden3.es/

Berenjenas con miel de caña
Tataki de atún rojo
Risotto de presa y manzana
Revuelto de bacalao dorado







sábado, 21 de diciembre de 2013

Cervecería El Faro: La mesa y mantel de siempre en Palmete

Hoy toca alejarnos del centro, del bullicio de los fines de semana, las compras, los músicos y artistas callejeros y las copitas de sobremesa en las plazas y veladores.
Nos vamos a San José de Palmete, un barrio más humilde, cerca de naves industriales y donde es más difícil dar con un local con grandes expectativas, sin embargo es posible. Objetivamente no podemos meter en el mismo saco a un local en Plaza del Duque, por ejemplo, que a otro en Palmete, no sería consecuente. Aquí se busca más una clientela familiar, con hijos pequeños y jóvenes, de salidas de fines de semana, no tanto en días entre semana.
Uno de ellos es Cervecería El Faro, un local bastante amplio y de fácil comunicación si se está por la zona y que puede parecer el típico bar de barrio de toda la vida pero nada más lejos de la verdad, estamos ante un sitio moderno para la zona en la que está.
Por partes: tiene a la derecha una zona para tapear libremente y a la izquierda un salón comedor donde hacer una comida más copiosa, tiene bastante espacio dentro para meter a más que suficiente clientela. Su cocina se puede definir como tradicional pero con toques modernos, a decir verdad no llega a ser un gastrobar porque no hay cabida para la fusión y muy poco para la creatividad, pero se nota su empeño por desmarcarse del bar de siempre. Eso sí, no faltan cosas típicas y clásicas (imagen)
es una norma moral de la casa, si se va para tomar un churrasco, un filete de pez espada, un salmorejo o un revuelto, aquí lo encontrarás.
El servicio lo componen varios profesionales tanto en cocina como en barra y sirviendo en mesas, la atención por lo general es buena y cumple. Los precios son ajustados a los márgenes que pueden tener la media de bares en Sevilla, no son precios nada caros y se puede comer bien por un precio asequible, es lógico por otra parte tratándose de la zona pero nunca está de más confirmarlo.
Su carta es equilibrada en todos los aspectos, hay de todo y para todos: aperitivos, entrantes de toda clase, revueltos, marisco, pescados, carnes y variedad de postres. Que se tercia un buen almuerzo...pues mesa y mantel para los clientes. Que salimos en fin de semana y queremos guerra...hay barbacoa esperándonos.
Taleguillas de carne al estilo criollo
Nuestra opción, como casi siempre, fue la del tapeo. Un tapeo que lo calificaría como corriente pero en el que entraba de todo: Crema de salmorejo bicolor, Canutillo de espárragos con jamón, Taleguillas al estilo criollo, Lomo de mero en salsa de langosta, Tosta de foie con jamón y huevo de codorniz y Minihamburguesas de ternera.
De todo eso lo mejor el salmorejo, las taleguillas y la tosta de foie; el salmorejo era un vasito con una suave crema con el punto justo de salado, las taleguillas eran creo una de las sugerencias de carta y realmente estaban muy buenas y la tosta de foie, aunque muy típica tenían un acabado muy conseguido.
De lo demás nada del otro mundo, los espárragos con jamón eran simples, las minihamburguesas aún mas simples todavía (no tenían chicha, aunque el pan no era descongelado, menos mal) y el lomo de mero perdía puntos con la salsa de langosta, a mi parecer le quitaba todo lo bueno del pescado.
Merece la visita por ser un local que no pierde las cosas clásicas y también por querer modernizarse, aunque ese punto no esté del todo definido. Con aspectos a mejorar, no tengo dudas que en El Faro den con la tecla que falta y así poder llegar a más público.
Para los que no los supieran, ya saben que en Palmete sí hay sitios interesantes y donde comer bien.

En C/ Chucena, 44
Tlf: 672 229 113
Sitio web: http://elfarocerveceria.sociosg.com/

Crema de salmorejo bicolor
Minihamburguesas de ternera





viernes, 20 de diciembre de 2013

La Chunga: Cocina joven con acierto

Descubrir Ovejas Negras sirve para ver que existen jóvenes emprendedores con gran destreza que se dedican a la gastronomía por pura pasión y no sólo por montar un negocio y llevarlo adelante (que también y con los tiempos que corren más aún). Conozco gente y amistades que tras comer en el local antes citado, quedan realmente impresionados y muy satisfechos y yo, de momento, si bien no lo he pisado aún, tras esas opiniones tengo claro que debo ir allí. Lo que sí puedo decir es que he comido en La Chunga, que se trata de otro local abierto por los mismos dueños que Ovejas Negras, de hecho, alguna de sus creaciones se repiten en ambas cartas. Si Ovejas Negras está en pleno centro turístico, La Chunga es algo más difícil de encontrar, semi-escondida entre árboles en la c/ Arjona, con un diseño de corte minimalista, alguna que otra mesa en la terraza urbana que da a la calle, con un pequeño saloncito que da a la barra y otro más grande en el interior. Eso, la cocina y poco más. Y digo poco más, porque el espacio se hace ridículo en cuanto se llena de gente, que son bastantes veces. Se debería hacer reserva si se van con gente, es verdad que siempre puedes aprovechar algo de sol al mediodía pero en este sitio no está de más hacer una llamada previamente.
Tanto en cocina como sirviendo están unos profesionales jóvenes y eso se nota después en la preparación de platos y su presentación. Vamos por partes.
Hay cosas que se repiten de otros negocios: el coste del servicio de pan, picos y olivas (aquí no llega al euro), los camareros de negro y una carta que va cambiando constantemente con el paso del tiempo, como siempre respetando especialidades de la casa pero generalmente van quitando y poniendo en función de la época. Hay carta de vinos, hay tapas para empezar, otras para compartir, bocatas, panes y postres, apenas platos (es bar más que restaurante) y unos precios que van de entre los apenas 3€ a los 5€. Cierto es que se pueden bajar algo los precios: por el sitio en el que estamos, lo reducido del espacio y por unas tapas que tampoco son excesivas; personalmente pagar 4,5€ o más por una tapa es casi un atraco.
No fuimos a lo caro obviamente sino que tiramos por lo que más gustaba al público (y con razón), sugerencias de carta que están siempre disponibles. Para arrancar nos decantamos por unas Croquetas de setas y trufa con una especie de mayonesa de soja o alioli y cebolla crujiente para untar. Mi veredicto es muy bueno, no sólo las croquetas estaban en su punto y el sabor a setas delicioso sino que además se deshacían en la boca, cual caramelo, además la salsa acompañaba muy bien a la tapa.
Luego llegaron un Pepito de lomo, más vanguardista y no el clásico montado de lomo, éste pareciera más a un bocata veraniego con hojas verdes, tomate y una suave mayonesa, todo ello en pan de chapata tostado, de sabor delicado y fresco. Sin embargo, la joya de la corona se la lleva la Chapapizza de carrillera, queso de cabra y alioli de albahaca de la que tengo que decir que es la mejor tapa que he probado en años y puede que me quede corto. A simple vista puede faltarle una rebanada de pan arriba pero se estropearía el dibujo, la combinación de la carne el queso y el alioli de color verde llamativo es sublime, lástima que no fuera más grande, me consuela que puedo repetir. Tan sólo un pero (porque nada en la vida es perfecto) sobran las patatas paja, nunca en la vida he sido devoto de patatas paja, las únicas que no me dicen nada. Para patatas, pediros por ejemplo las Patatas Bravas que ponen ahí o intenta la Presa ibérica con salsa gaucha, el Wok de verduritas y pato o la Ensalada de queso de cabra y nueces no fallarán.
Es una carta que puede parecer escasa, porque muchas cosas no hay para elegir, llegan a 25 no más, pero lo que hay lo saben aprovechar bastante bien. El diseño de los platos como cualquier establecimiento joven y minimalista no es lo que más se busca en ellos, no hay tanta dibujo ni tanta fantasía como en otros gastrobares como Pangea, Tricota o Tradevo por ejemplo, pero se come muy bien, que es lo que verdaderamente más importa.
Como colofón un postre, recomendación de camareros y de la gente que acude: el Goloso de chocolate, una copa de cristal de las de toda la vida con un fondo de nata (con un sabor de las de copa "Danone"), nueces, taquitos de brownie de chocolate y dulce de leche, perfecto para tomar sólo o compartir, un deleite del que también podéis gozar en Ovejas Negras.
Salimos de La Chunga muy contentos y con la intención de volver con amigos, es un local con aires renovados que de seguro gustará a aquellos que experimenten con la nueva cocina sin importarles si el sitio tienen amplios salones o vistas al río. Yo digo SÍ a la Chunga.

En C/ Arjona, 13
Tlf: 600 341 399
Sitio web: https://www.facebook.com/pages/La-Chunga-Sevilla/278091462291204

Croquetas de setas y trufa
Chapapizza de carrillera, queso de
cabra y alioli de albahaca






Goloso de chocolate
Pepito de lomo La Chunga

jueves, 19 de diciembre de 2013

Messala Gastrobar: Renovación y puesta a punto

En todo el meollo de las compras navideñas nos acercamos a una de las zonas de paso más transitadas de Sevilla; la calle Albareda es como Sierpes o Tetuán pero con bares en vez de tiendas de ropa y complementos. Justo al lado de Zelai abrieron Mariscal Tapas, y no, no es que se mudaran del barrio de Rochelambert, (en otra reseña hablaré de Mariscal) varios socios se unieron y dieron forma a otro concepto pero en el centro de la ciudad. Tras la marcha de uno de ellos han cambiado el nombre a Messala Gastrobar, aunque creo que aún se pueden ver detalles parecidos y semejantes en uno y en otro, su carta ha cambiado aunque el interior poco se ha transformado desde entonces.
La entrada es pequeña, pero el interior es profundo y elegante. Muy bien distribuido entre mesas altas con taburetes a la derecha y mesas bajas a la izquierda, estas últimas reservadas para comidas con más gente.
La cocina de Messala digamos que es de temporada, trabaja con productos del tiempo siempre con una serie de platos y tapas fijas y el resto que van cambiando según el mes. Bajo mi punto de vista, es bueno cambiar pero no que desaparezcan especialidades o cosas representativas de un bar en tan poco tiempo y que no puedas repetir la siguiente vez que se vuelva, eso hace daño a una serie de clientela que busca lo sencillo y lo conocido.
Boquerones al limón
Una carta donde se puede encontrar de todo, no es excesivamente larga pero da su apaño para cualquier comida. Muchas opciones se nos pasaron por la cabeza, al final nos decidimos para empezar por unos Boquerones al limón y un Risotto de boletus. La primera, una opción bastante interesante si lo que quieres es comer sobre seguro, muy ricos los boquerones en su punto justo de fritura, además es uno de sus tapas "estrella" por lo tanto lo encontraréis en su carta, espero que siempre. El risotto fue una recomendación de sus camareros y no pudieron estar más acertados, uno de los mejores risottos que he probado, una delicia de verdad. Si tan bueno fue el principio, lo siguiente hizo que la media bajara sobremanera, es un error pedir sus Minihamburguesas, tanto la de ibérico como la de gambón, el pan era sacado de las cámaras frigoríficas, se caía a trozos nada más morderlo, hacía perder el sabor a la burguer ibérica, la de gambón ni siquiera tenía sabor. Mi recomendación: evitadlas a toda costa. Las Berenjenas con miel y hummus están secas y el hummus no ayuda para nada en cambiarlo, algo que debiera estar más jugoso, termina por estar seco y sin gracia.
Berenjenas con miel y hummus
Por último, Lomo de bacalao confitado y Tataki de presa. Al bacalao le faltaba textura, la salsa no ayudaba, aunque de sabor rico. El tataki, otra sugerencia del servicio, iba acompañado de quicos machacados y guacamole por encima, una mezcla original y sorprendente, de buen sabor pero quedaba demasiado expuesto al sabor y al olor del maíz tostado, quizás con otro fruto seco consiguiera mejor nota (tal vez pistachos o pipas), de todas formas es una tapa a recomendar.
El precio es asequible para los gastrobares que hay en la ciudad, un poco más caro que la medianía pero sin tener que soltar un pastón por comer fuera. El servicio, de negro todos, como es casi costumbre en los locales de Sevilla últimamente, es muy correcto y acierta al recomendar al cliente.
Falta pulir detalles en sus tapas a la hora de combinar sabores; tapas como el solomillo con crema de dátiles o los churros de camarones no los tenían ya en carta y se me quedaron en el tintero, me quedé a medias en Messala, me faltaron detallitos. Para la próxima iré como nuevo, sin tener ninguna sugerencia en mente y por supuesto, ignorando las minihamburguesas.

En C/ Albareda, 22
Tlf: 954 226 852
Sitio web: https://www.facebook.com/pages/Messala-Gastrobar/1434664250091176

Risotto de boletus
Tataki de presa con kikos y guacamole
Lomo de bacalao confitado
Mini burguer de ibérico



martes, 10 de diciembre de 2013

La Basílica: Receta clásica unida a distinción

Si en la anterior publicación ya os comentaba que estaba en una comida de negocios en Pando, en esta nueva reseña, al día siguiente, nuevamente me hallo en otra comida del mismo tipo, ésta quizás un poco más especial si cabe por motivos laborales.
Aparentemente escondido en el parque de la Buhaira detrás del edificio Viapol, se abre un gran centro culinario de la ciudad, el restaurante La Basílica, desconocido todavía por muchos pero que poco a poco va convenciendo al calor de la gente. Las instalaciones son todo un lujo, con la explanada que ofrece los alrededores del parque es un sitio ideal para todo tipo de celebraciones, banquetes, eventos, etc...
Los salones principales son de un perfecto acabado, mantelería y acabados idénticos a su restaurante homólogo Barqueta Sevilla; nos reciben gustosamente a la llegada y lo primero que es de agradecer es el mimo con el que tratan a la clientela, es cierto que a algunos y no pocos precisamente les parecerá una pedantería y que prefieren estar más alejados del servicio y sin distracciones, pero créanme que aquí adquiere una nota positiva el servicio. En nuestra comida, hablaré de lo que realmente se podrá catar un día cualquiera, puesto que ese día ninguno de los comensales eligió sino que fue el chef quien elaboró los "platitos" de los que se componía el menú, así pues en una comida corriente por supuesto que sí elegiremos a nuestra voluntad, pero haré hincapié en lo que verdaderamente nos gustó.

En total fueron cinco platos, pequeños, como los de maridaje, con una presentación estupenda todos ellos, y que fue a mejor con el transcurso de los minutos. De unos aceptables entrantes pasamos a lo fuerte al final con una lubina y una presa que quitaba el sentido.
Siendo justos en todo no es el típico ambiente ni el restaurante al que vamos cada semana o al que solemos ir en domingo. Como es lógico y comprensible y más en estos días, la gente acude a bares y de unos 25€ por menú ni lo pensamos. Pero sobre este precio y siempre que la ocasión lo permita hay unas magníficas oportunidades para poder visitar La Basílica: los menús son una de ellas pero su carta tampoco se queda corta. Es un claro ejemplo de local recomendado para grupos.
Volviendo a su comida, destacaré ese Lomo de lubina con cous-cous sefardí y tartar de langostino y el Taco de presa con parmesano, amén del Yogurt griego con frutos rojos y migas dulces de postre.
Después del banquete no tienes un sabor a frito, a pasado que se te repite todo el día como algunas veces ocurre, no. El sabor que queda es agradable, dulce y salado a la vez, invitándote a venir aquí otro día, sin duda alguna es de las veces que más contento he salido de una comida: reconfortante y satisfecho.
Puestos a escoger un lugar para la comida de Navidad o de empresa, pocos sitios hay que al menos igualen las expectativas que consigue lograr este restaurante.
Amigos de la cocina sana y de calidad, éste es vuestro sitio.

En Avenida de la Buhaira, s/n
Tlf: 954 631 112


Piruleta de presa a la sal con
espárrago verde y parmesano
Sitio web: http://www.labasilicasevilla.com
+ Reserva Online: http://sevilla.restaurantes.com/restaurante/La-Basilica/

Paté casero de ternera y trufa
con frutos rojos

Taco de presa con parmesano
Lomo de lubina, cous cous y
tartar de langostino